¿Sabías que la UNESCO declaró la Dieta Mediterránea Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad?

 

¿Sabías que la UNESCO declaró la Dieta Mediterránea Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad?

 

Somos conscientes que el mundo está cambiando a una velocidad increíble. Lo que antaño no preocupaba, ahora se ha vuelto un tema constante de debate, como qué es comer sano y por qué hay que poner más empeño que antes en comer saludable.

 

Visto que las enfermedades crónicas como cáncer, diabetes, obesidad, enfermedades coronarias, enfermedades autoinmunes, son la gran epidemia del siglo XXI y los números no paran de crecer, debemos preguntarnos qué ha cambiado respecto antes. La alimentación y un estilo de vida más acelerado y desvinculado de la naturaleza son sin duda las variantes más significativamente modificadas.

 

Volver a nuestros orígenes y tradiciones gastronómicas basándonos en unos alimentos de temporada y de proximidad y abrazar lo que nos ofrece la cuenca Mediterránea es la primera acción para nuestra salud. La dieta Mediterránea se considera el patrón de alimentación más saludable del mundo y tendríamos que aprovechar esta baza por ser locales de esta cultura.

 

No obstante, el término de Dieta Mediterránea no se limita únicamente a su patrón dietético, sino que abarca un estilo de vida y una cultura, que unifica una alimentación saludable y una conciencia basada en la comunidad y las costumbres.  El qué, cómo y cuándo comemos importa en nuestra cultura Mediterránea.

 

El acto de comer juntos nos permite establecer lazos, marcar una identidad social y seguir una continuidad cultural. Como apunta Eduald Carbonell, colaborador del nuevo proyecto de Ferran Adrià: “sin fuego no comíamos juntos, no hablábamos juntos y no pensábamos juntos. Era una alimentación sin consciencia. La aparición del fuego y su uso en la cocina incrementó la consciencia del crecimiento evolutivo”. Tomarse tiempo para comer con la familia y amigos es una característica común en todos los países de la cuenca Mediterránea y supone un factor protector sobre la salud de las personas. Un aspecto intrínseco de la cultura mediterránea es la comunión de la gastronomía tradicional con el afecto a nuestros seres queridos. No dudemos en que el amor de nuestra abuela al cocinar humaniza nuestras comidas y nuestros procesos cognitivos entienden aquella comida como un ápice de felicidad que hace que nuestra bioquímica mejore.

 

 Los mercados locales

Otro punto clave es el legado cultural que suponen los mercados locales de alimentos, tan típicos en nuestra cultura. Los mercados locales cumplen un papel como espacios culturales y son lugares de transmisión de la dieta mediterránea en los que el diálogo intercultural, la vida en comunidad y la cohesión social toman cuerpo en este espacio.

 

Podríamos afirmar que nuestra cultura se centra en el hedonismo del comer, pero dicen que “comer nos hizo humanos”, y como dice Ferran Adrià #ComerBienAlimentaelAlma.  

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