Consejos básicos para cuidar tu microbiota

El cuidado del sistema digestivo es muy importante para mantener la salud. Quizá habrás oído decir que el intestino es el segundo cerebro. Pero, ¿sabes realmente por qué?

En realidad lo que se considera nuestro segundo cerebro es la microbiota. La microbiota que se encuentra en el intestino la llamamos coloquialmente flora intestinal.

La microbiota intestinal es un complejo ecosistema de microorganismos que vive en el aparato digestivo y está formada por miles de especies de bacterias y una representación minoritaria de virus y hongos. La microbiota no sólo se encuentra en el intestino, sino también en el tracto respiratorio, en la piel o los órganos sexuales. Además, toda la microbiota de nuestro organismo está conectada entre ella y lleva a cabo funciones vitales en nuestro organismo.

La comunidad científica cada vez más relaciona las enfermedades crónicas con un desequilibrio de la microbiota, término que se conoce como disbiosis. La disbiosis ocasiona una alteración del sistema inmunitario que conlleva a la larga un estado inflamatorio del cuerpo que, como ya sabemos, es la condición inherente de cualquier enfermedad crónica. La obesidad, diabetes, hígado graso, hipertensión, depresión, enfermedades de la piel o enfermedades neurodegenerativas son patologías que quienes las sufren coinciden en presentar una pérdida de la diversidad en la composición de la microbiota, un estado indeseado y de desequilibrio de la microbiota.

¿Cómo mantener la microbiota en buen estado?

El primer consejo es mantener una dieta rica en vegetales, grasas saludables y fermentados priorizando vegetales y cereales integrales con alto contenido en fibra. La fibra es la parte del alimento que nuestro intestino no puede absorber, pero que sirve de alimento para nuestra microbiota. La fermentación de la fibra produce substancias beneficiosas para nuestro organismo como son ciertas vitaminas o los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Es recomendable consumir productos ricos en omega 3 ya que aumentan la producción de AGCC y tienen una potente acción antiinflamatoria.

El segundo consejo es mantener una dieta rica en alimentos fermentados (queso, yogur, pan de masa madre, kéfir, kombucha, verduras encurtidas o pickles, vinagre, chucrut) ya que modifican la composición de la microbiota y son una fuente directa de diversidad microbiana para nuestro intestino.

La variedad en nuestra dieta es la clave para promover la diversidad de la  microbiota. Nuestro cuerpo no produce de manera endógena los microorganismos y dependemos del medio exterior para formar una buena alineación de bacterias en nuestro intestino.

El primer contacto que tiene un ser humano con un medio de microorganismos es al nacer. El parto natural es importante para la correcta implantación de la microbiota, ya que la adquirimos a través del canal de parto de nuestra madre.

Durante el resto de la vida dependemos de la dieta y del contacto con la naturaleza, fuente natural de una diversidad casi infinita de microorganismos. El estar rodeados de bacterias, virus y hongos beneficia el desarrollo de la vida ya que sin ellos nuestra existencia no sería posible. El tercer consejo es, de vez en cuando, alejarse de los ambientes más estériles, como el urbano, y de visitar el campo, tocar la tierra y respirar aire puro  para reforzar nuestro sistema inmunitario.

La tierra de cultivo es una pieza clave para la salud de las personas. Según la corriente de la permacultura, el mantenimiento de la salud de la tierra es “un reflejo directo de la salud de la gente”. Una tierra fértil es la que está llena de vida. Los microorganismos de la tierra sintetizan las substancias que ayudan a las plantas a crecer y permiten que sus partes comestibles sean ricas en vitaminas y minerales. En un suelo sano crecen plantas sanas, que a su vez alimentan animales y humanos que, nutridos de esta manera, se mantienen sanos.

 

         Take home messages:

  • Dieta variada 
  • Comer fermentados
  • Ingerir alimentos con fibra
  • Aportar grasas saludables tipo Omega 3
  • Mantenerse en contacto con la madre naturaleza
  • Evitar fármacos y estrés - grandes enemigos de la microbiota.
  • Baños de bosque, incluso atreverse a caminar descalzo por la tierra
  • Respirar aire puro, estar en contacto con animales y amar profundamente